Blogia
Ediciones de la Ceniza

Bar Serena (corresponde al día 26/5/2013)

Era una época de cambios para mí, quizás en otro momento no lo hubiera hecho pero en ese momento me pareció una idea acertada. A pesar de no ser un buen momento compré una casa. Era un primer piso. Lo que desconocía cuando lo compré es que venía acompañado de otro local. Lo adquirí porque pensaba que era una buena ocasión. Piso más trastero por un precio increíble. Pero el trastero no es lo que yo esperaría. Era un sótano de unos cincuenta metros cuadrados. Había unos bajos donde estaba localizado un videoclub de películas clásicas e independientes. Amueblé mi piso con mobiliario de segunda mano y de mis amigos que lo habían retirado. Así que apenas tuve más gastos. Con el trastero no sabía que hacer, no tenía pertenencias para ocuparlo. Pensé en alquilarlo como almacén para alguno de los comercios de la zona pero tampoco me convencía la opción. Un día que estaba en el llamado trastero caminando en circulando intentando dilucidar que hacer entró una chica, me preguntó por una esteticista que había en el edificio pero no era allí sino en la entreplanta. Me pregunto también sobre que hacía allí se lo conté. Me dijo que montara un bar de copas. Yo le dije que lo montaba si ella se asociaba conmigo. Me dijo que no la conocía para hacer algo así. Le respondí que me daba igual, ya que ella había tenido la idea, ella la desarrollaría conmigo. Aceptó. La forma del local era rectangular. La entrada era por el portal del edificio, decidimos cambiarla para no molestar a los vecinos. Había unos ventanales de un metro para darle luz. En el centro hicimos una entrada con una semi escalera de caracol de madera que me consiguió un amigo albañil de una reforma que acababa de hacer. Estaba vieja pero la parcheamos con dm y quedo practicable. La barra la colocamos en uno de los laterales largos que coincidía con la profundidad del edificio. Empapelamos las paredes con papel viejo que encontramos en una ferretería muy antigua. Sobre el papel pusimos para decorar carteles de películas, conciertos, portadas de libros incluso un póster de Magic Johnson. Como mobiliario fuimos a tiendas de segunda mano primera y a tiendas de muebles para montar y compramos sillas y mesas diferentes. Como cabina de pinchadiscos utilizamos una cabina de teléfono cortada por la mitad de modo que la gente pudiera hablar con el pincha por los laterales. Como uniforme para los camareros hicimos una camiseta como si fuera de un equipo de fútbol, creándonos un logo del bar y llevando cada uno su número correspondiente. Para ser diferentes invitábamos a cenar una vez al mes previa inscripción para controlar el aforo. Nuestras cenas eran especiales lentejas con chorizo, gazpacho manchego, cocido montañés y cosas así. Y funcionó…

 

0 comentarios