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Ediciones de la Ceniza

Caución

El extraño deja a la chica en el suelo de la entrada del edificio abandonado. El extraño va embozado en un abrigo largo y tocado con un gorro negro de lana. Se marcha cerrando la puerta. El edificio es un viejo edificio de viviendas de dos plantas con dos viviendas por planta y sótano. A las tres horas la chica se despierta y mira sin comprender ni entender lo que pasa. Ella no conoce el lugar.

Donde cojones estoy. Lo último que recuerdo es el metro y mi inútil resistencia a quedarme dormida. Ha sido una noche muy larga, yo apenas he descansado. Tengo las piernas doloridas de bailar además no me ha dado tiempo a estirar. La maldita puta de Andrea, ya le dije que no se metiera nada de eso y al final se ha descontrolado. Encima a mi me meten el puro por no vigilarla y me toca comerme su turno.

La chica se levanta dolorida, frotándose las piernas. Mira en derredor. A la izquierda hay lo que parece una garita de un portero, enfrente de ella unas escaleras que suben y detrás una puerta cerrada. Entra en la garita solo hay polvo. Cuando apoya el pie en el primer escalón algo le vibra en el bolsillo derecho de su pantalón. Es un móvil pero no es suyo. Acaba de entrar un sms.

Sube al primero A, desnúdate, ponte el antifaz y espérame acostada en el dormitorio de matrimonio. Cuanto menos te resistas antes terminaré.

Va hacia la puerta de entrada del edificio, prueba a abrirla. Esta cerrada. Hay una ventana pero se encuentra tapiada con maderos. Palpa en sus bolsillos haber si encuentra algo. Ni en los pantalones ni en la chupa de cuero hay nada. Sube al primer piso. La vivienda B esta cerrada. Al fondo del pasillo hay una ventana también tapiada. Entra en el A. Está completamente vacío salvo por una vieja cama de matrimonio en una de las habitaciones. Sube al segundo piso con el mismo resultado, todo cerrado o tapiado. Vuelve al primero A. Quita el colchón de la cama. El somier es de láminas de madera. Oye ruidos bajo. Salta con fuerza sobre las láminas de madera que no resisten su empellón. Coge una como si fuera un bate y espera…

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