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Ediciones de la Ceniza

Perversión (corresponde al día 17/5/2012)

Me despierto sin saber que hora es. Estoy solo en mi cama. Paso la mano por el lado vacío intentando recordarte. Tu sonrisa se aparece de repente después de tanto tiempo. Fue lo primero que vi de ti. Estábamos en el Pentagrama, el bar al que yo solía ir y tu no. Miraba entre la gente esperando que llegara un amigo me acompañara de copas. A través de la maraña de la gente una sonrisa refulgía. No era una sonrisa cautivadora, ni llamativa, ni excesivamente encantadora pero como siempre te decía era mi sonrisa. No creía que volvería a verte porque nos fuimos a otro local donde unos amigos daban un concierto. Pero tu sonrisa no me abandonó en toda la noche y cuando pude desligarme de las obligaciones que me ataban, huí de allí y te busqué sin ninguna esperanza. El Pentagrama estaba cerrado. Mis expectativas se diluyeron con la lluvia que arreciaba en ese momento. Cabizbajo y cariacontecido retorné a casa anhelando encontrarte al menos en sueños. Sin embargo la noche pasó en un duermevela intrascendente y enfermizo. Volvía cada día rezando con tornar a tropezarme contigo. Pero durante un mes mis plegarias fueron infructuosas. Cuando ya creía haberte perdido pareciste con mi sonrisa en tus labios y el cabello rubio cayéndote en cascada para enmarcar tu cara de niña. Te tenía a una décima de segundo pero para mi era una lucha de gigantes. Al final me acerqué cuando fuiste a la barra. Me dijiste que te llamabas Nacha y venías de provincias. Estabas terminando la carrera de filología hispánica. Lo siguiente que recuerdo es despertándome a tu lado. Íbamos todas las tardes al parque que había enfrente de mi casa. No dejaba contemplarte mientras jugabas con las flores en el jardín y tejías collares que luego me regalabas. Siempre terminabas llorando porque te acordabas de casa o porque sabías que tendrías que dejarme. Nunca entendí porque accediste a estar conmigo y por eso mi cabeza aún da vueltas persiguiéndote. Volviste a tu casa un lunes de junio con la promesa regresar. Mi vida sigue vacía con la esperanza…

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