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Ediciones de la Ceniza

Subterfugio

Antes de siquiera abrir los ojos ya sentía la corona de agujas aniquilando mi cabeza. La luz del sol que entraba a raudales por la ventana abierta de par en par hería mis ojos. La lengua pastosa e incomoda dentro de la boca me pedía agua cuanto antes. Me giré para colocarme bocabajo y así resguardarme del sol. Entonces comenzó todo. Al voltearme puse mi cara entre la axila y el pecho de una chica que dormía a mi lado y de la que yo no me había dado cuenta. Sobresaltado rehice fugazmente el giro y casi caigo de la cama. La miré sorprendido pero no pude identificarla porque tenía un antebrazo sobre los ojos. Buscaba igual que yo protegerse de la luz. La sabana le cubría solo de cintura para abajo y no llevaba ninguna prenda de cintura para arriba. No recordaba quien era la chica pero lo que estaba claro es que poseía un cuerpo de escándalo. La pregunta que me surgía era como un mindundi como yo había acabado con un pedazo hembra como esta. Mi ropa estaba sobre una cómoda enfrente de la cama.  De puntillas me acerqué y la recogí, cuando iba a ir al aseo para darme una ducha que me ayudara a despejarme y a vestirme una voz ronca que salía de la chica me interrumpió:

-Si te vas a duchar no tardes que tengo que salir pitando.

-Vale. –respondí sin saber que más decir.

Continué en la misma posición sin moverme, intentando buscar lo poco que veía de su cara en mi cabeza para identificarla. Se sentó en la cama y me exhortó.

-Vamos que no tengo todo el día, sino entras tú me meto yo o esque quieres ducharte conmigo.

-No debería hacerte esta pregunta en esta situación pero ¿Quién eres? – me aventuré.

-¿Ya no te acuerdas de mi después de una noche tan movidita?

- Pues no, lo siento. –le respondí poniendo cara de póquer.

- Nos conocimos anoche en La Lonja, soy la camarera nueva. ¿Espero que no olvidaras también la promesa que me hiciste ayer?

- ¿Qué promesa? lo siento pero de ayer no recuerdo nada a partir de las 2. –le dije esperando lo peor.

-Me dijiste que eras productor musical y que si acostaba contigo me producirías un disco.

Me quedé blanco con la boca de abierta, colapsado.

-Ahora no me digas que me mentiste después del pedazo de mamada que te hice y de dejarte que me dieras por el culo. -siguió ella muy seria.

-Lo, lo sieeento pero lo que te dije ayer… -temblaba y del blanco había pasado a un rojo vivo que me abrasaba la cara. Si hubiera podido desaparecer o teletransportarme estaría ya muy lejos.

Entonces la chica empezó a reírse a mandíbula batiente.

-Es broma. Mi ex apareció y tú me ayudaste a quitármelo de en medio. Luego cuando cerramos el garito seguimos la juerga en la disco Acróbata y terminamos follando aquí.

-No me des esos sustos recién levantado. -dije yo aliviado ya con mi color habitual de cara.

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