Tormenta (corresponde al día 18/5/2012)
Argucias de un diletante
consorcio claro, inquietante
cojo, escojo, huyo mas no entiendo.
Cerveza, ron, pechuga pero no brécol.
Hablo más de la cuenta,
luego con pesadillas expío mi culpa
no sumisa, si asumida.
Sigo a amigos que me destierran
de rocas que ayudé a consolidar,
de vinos que caté y olvidé,
de músicas que compartí y admiré.
Sigo a amigos que me olvidaron
con los que soñé y viajé,
a los que alenté y respeté,
que despertaron y para siempre cambiaron.
Quiero creer, quiero esperar mas
la lejanía crece a cada aullar.
Ya no hay cachorros, ya no hay lobos.
Apetito inapetente, café sin bautizar
deseo irreal, tocar y no tocar.
Enfermo imaginario o paciente real
me deslizo y me engaño y vuelvo a claudicar
respiro sin aliento me dejo marear
mi esfuerzo se doblega ante el pestañear.
Un viejo amigo entre música veo navegar
no hablo con él, me da miedo saludar
antes jugábamos, en verano solíamos disfrutar
el tiempo nos separa y me hace dudar.
En la soledad de la noche quiero gritar
leo y leo y no paro de girar
nada me atormenta, nada me da solaz
los ruidos me acunan y no me permiten descansar.
Tengo sueño, quiero parar
pero el compromiso he de acabar
de escrito e ínfulas de ultramar
me obligan a no cejar mi soñar.
No hay música quien me ayudara a comunicar.
Provoco silencios incómodos
que todos quieren llenar sin más
mientras yo solo espero esperar
es que el silencio no tiene derecho a habitar.
Me inundan, me hacen pensar
son miedos ilusos, clientes de mal pagar
me influyen a la hora de bregar
y que yo aguanto sin respirar.
Garrapateo, escribo sin parar
las musas me iluminan en la blancura
con trazos negros para poder llegar
al limite que debo sobrepasar.
Me pican los ojos, me piden cerrar
con estas últimas palabras lo quiero solventar
hasta las articulaciones de fatiga
me conminan a finalizar.
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