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Ediciones de la Ceniza

Él

Acaricia el torso desnudo de la chica. Ella ante la sorpresa primero se estremece y después sonrie sintiendo el tacto evanescente de él. Tan de repente como viene se va y una lágrima recorre la mejilla de la chica. Son tan breves los contactos que el dolor es más intenso que el placer. Los recuerdos apenas si amortiguan el dolor. La chica tiene la esperanza de que todo será como antes.
Se viste con unos pantalones de pana y un sueter de lana. Baja a la sala de estar. Enciende el hogar y lo alimenta a base de teas de almendro.
Otro dia en la tierra, otro dia en el infierno. La espera es interminable, se dice que queda poco pero ni ella misma lo cree.
Alguien llama a la puerta. Dos golpes secos. Ella hace caso omiso. Dos golpes más. Y sigue sin inmutarse. Dos golpes más, estos con mayor intensidad. Se levanta del sofá en la que está recostada frente al fuego. Costosamente se dirige hacia la puerta. Al abrirla una suave brisa alborota su cabello. Con un deje de tristeza dice en voz queda:
-Yo también te quiero.

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