Reacción
El bosque era tan frondoso que las copas de arboles se entrelazaban unas con otras formando arcos de ojivales. El sendero apenas se dibujaba entre la hierba. El caballero cabalgaba tranquilamente seguido por dos escoltas. Reían mientras se jactaban ufanamente de las correrías realizadas.
-Creo que la próxima vez que volvamos no habrá siquiera que golpearlos.
-Si, mi señor.-dijo uno de los soldados.
-¿Habéis visto que ojos ponían todos cuando hemos azotado al alcalde?
-Si mi señor, así no dudaran de nuestras amenazas.- contestó el otro soldado.
-He visto a una joven que nos miraba desafiante ella será la próxima en pruebe mi dardo.
Tras un curva del camino alguien con yelmo, cota de malla y espada en posición ofensiva los esperaba impidiéndoles pasar. No era muy alto y mas bien delgado. No llevaba ninguna insignia que lo identificara.
-Déjanos pasar mequetrefe no tenemos tiempo para jugar a soldaditos. Ha sido un día muy largo. – dijo uno de los soldados.
-No. –aunque la respuesta fue tajante, el tono no fue muy varonil.
-Devuelve la ropa y armas a quién se los hayas robado. Eres un imberbe que debería estar jugando con chicos de su edad y no molestando a nobles caballeros.
-Devuelvan lo que han robado al pueblo de Harrenhal. – respondió el guerrero.
-Niño voy a bajar del caballo y a darte una azotaina, sino nos dejar pasar a la voz de ya. –amenazó el otro soldado.
-Aquí os espero. – respondió el chico sin inmutarse.
El soldado que había proferido las primeras amenazas bajó de un salto del caballo y se dirigió con decisión hacia el guerrero aún apostado en medio del sendero. Cuando estaba apunto de agarrarlo, el guerrero lo golpeó con la parte plana de la hoja de la espada a la altura de los tobillos haciéndolo caer. Tras la sorpresa, llegó la ira por haber sido vencido por un niño pero antes de que este lograra levantarse el chico le golpeó de nuevo y de la misma manera esta vez en la cabeza dejándolo de inmediato inconsciente. El chico volvió a su posición inicial. El caballero y el otro soldado se quedaron estupefactos ante la ejecución del guerrero. El otro soldado bajó del caballo y se dirigió hacia guerrero esta vez portando la espada en la mano. Se lanzó con fuerza hacia el guerrero. El chico sorteó sin esfuerzo, cuando lo pasó de largo metió la hoja de la espada entre los pies haciéndolo caer. Cuando se iba a levantar el soldado iracundo el chico le dio una patada en la sien que lo dejó también inconsciente. El caballero se quedo quieto. Mientras de nuevo el guerrero volvía a su posición.
-Veo que solo sabéis pelear con pueblerinos, cuando se trata de guerreros es otra cosa. ¿Y vos os atrevéis a pelear u os quedaréis mirando desde el caballo?
El caballero se lanzó al galope contra el guerrero. Cuando llegó a su altura le tiró una estocada, el guerrero la sorteó y cogiéndolo del brazo hizo caer al caballero a tierra. Pisó la mano que llevaba la espada. Cuando este la soltó el guerrero la apartó de sus cercanías con una patada. Después se quitó el yelmo mostrando una bella cabellera de pelo rizado moreno que enmarcaba bonita una cara de chica.
-Pero vos… sois la chica que nos miraba desafiante en la plaza del pueblo.
-Soy Milla, para serviros bueno mas bien para humillaros…
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