Lucidez (corresponde al día 13/5/2013)
¿Cómo podría romper la rutina de esta calle?. Todo es un ciclo imparable, inexorable. Llevo tres años viviendo aquí y en todo ese tiempo solo ha cambiado la rutina diaria algunos días festivos el resto del tiempo es todo igual. De buena mañana abren el bar, el quiosco y la tienda de ultramarinos. A esa misma hora los trabajadores que van al trabajo más temprano van al bar a tomar el desayuno algunos se van directamente. Después aparecen los que entran a trabajar más tarde. Una hora después salen los niños con sus mamás al colegio. Los jubilados salen también a esa hora en busca del sol en invierno y la sombra en verano. Cada cierta periodicidad aparecen butaneros, repartidor de bebidos y otras para abastecer al bar, etc. A media mañana llena el bar los trabajadores de fábrica de zapatos. A las doce vuelven los niños y juegan en el pequeño parque que hay hasta las dos cuando el trasiego de idas y venidas se acentúa. El trasiego termina a las tres y media cuando todos los trabajadores y niños han vuelto sus trabajos y colegios respectivamente. A las cinco vuelven los niños del colegio. A partir de las seis de la tarde comienzan a volver los trabajadores escalonadamente. Durante todo el día los jubilados tienen sus horarios para ir al bar a tomar su cafelito, su aguardiente y jugar su dominó y su tute. Los niños bajan a jugar al parque tras dejar sus cosas del cole y no retornan a su casa hasta que no se ha ido el sol. Los trabajadores más tardíos llegan sobre las nueve y los que han pasado a tomar una copa antes de regresar a casa sobre las diez. Cuando hay partido de champions o de liga el cierra más tarde de lo normal que es a las diez y media, entre semana. Los viernes algunos vecinos suelen bajar a tomar algo como bienvenida al fin de semana, entonces el bar cierra poco más tarde las doce. Los sábados aproximadamente la mitad de la vecindad trabaja por la mañana. Los que normalmente dedican esa mañana a las compras semanales en las grandes superficies comerciales. Se van a las diez de la mañana y la mayoría vuelve a las dos. Siempre hay un diez por ciento no el mismo, que pasa todo el día en el centro de la ciudad. Muchos niños se pasan la mañana jugando en el parque. Por la tarde los niños bajan después de las cinco a seguir jugando en el parque y los padres a ver la jornada futbolística en el bar. Los solteros suelen ir al cine o ver algún espectáculo. Por la noche suele algo de trasiego sobre todo de solteros y parejas sin hijos que salen de fiesta. Los domingos los que no han salido de fiesta bajan a leer el periódico y a tomar algo en el bar mientras los niños van a misa y después se dedican a jugar en el parque. La tarde del domingo es parecida a la del sábado con menor tráfico. Así ha sido por lo menos durante los tres que vivo aquí ¿Cómo podría romper yo esa rutina?
No pienso lo hago, voy hacia la chica que siempre me mira y con la que nunca hablo. Me paro ante ella y le pido matrimonio…
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