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Ediciones de la Ceniza

Venganza inesperada 2ª parte

 

Miré en derredor, la calle estaba desierta y la noche me cobijaba en sus sombras. Sin pensarlo más me metí en el coche, lo arranqué y salí a toda velocidad sin pensarlo mucho. Me alejé de la zona. Cogí, en cuanto pude, la autovía para ir al otro extremo de la ciudad. Aparqué en el polígono industrial del norte que ahora estaba semi abandonado. Salí del coche me reí, lancé improperios a los matones y bailé alocadamente. Pensé en enviarles un sms a mis amigos pero cuanto menos supieran mejor. No sabía cuál sería mi siguiente paso. Mientras transitaba por la autovía estuve cavilando que hacer. Mis ideas fueron darme una vuelta por las zonas fuera de su influencia hasta acabar con la gasolina, dejarlo en un sitio conflictivo con las llaves puestas para ver si lo robaban. Cuando iba a subir de nuevo al coche decidí inspeccionarlo por si contenía algo ilegal que pudiera acarrearme la cárcel. Posiblemente ellos tendrían carta blanca con la policía mientras no se excedieran sin embargo si a mi me pillaban con algo no serían tan clementes. En la guantera solo había un revólver. En el resto de compartimentos encontré unos gramos de cocaína, diez mil euros en un rollo y un teléfono móvil nuevo. Abrí el capó, en el motor no había nada. Abrí el maletero. En el interior había chica desnuda, atada y amordazada. Estaba inconsciente. En el maletero no había nada más. La saqué del maletero, la desligué y la metí en el asiento de atrás. La arropé con mi chaqueta. Le di unas palmaditas en la cara para ver si lograba despertarla. Poco a poco se fue espabilando. Le dije que estaba a salvo, que yo estaba de su parte y no le haría daño. Me contó que la habían secuestrado porque su padre no había podido pagarles un préstamo que les había pedido. En realidad todo había sido una trampa para quedarse con el local donde su padre tenía una librería. Además a ella se la llevaron en concepto de intereses. La habían drogado, cuando volvieran de juerga la violarían. Le dije que no se preocupara yo la ayudaría. De momento le propuse ir a comprar ropa antes de hacer nada. Fui a una gasolinera veinticuatro horas y la compré una muda completa de todo. Luego fuimos a un bar anexo y cenamos. Le pregunté si sabía conducir, me dijo que no. Entonces yo conduciría por ella…

 

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