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Ediciones de la Ceniza

Nocturama

Empecé la noche con la idea de asistir solamente a la fiesta de cumpleaños de un amigo y volver a casa a una hora razonable para un sábado. Al día siguiente tenía la idea de hacer senderismo durante un par de horas hasta que le bochorno me hiciese anhelar el agua fresca, entonces iría a la piscina comunitaria a ver las pavitas que se acercaban. El cumple se celebró en la casa de campo de su padre, en una pedanía cercana a la localidad donde vivíamos y donde yo también tenía casa. Solía ser zona de veraneo de toda la localidad. Hicimos carne a la brasa mientras veíamos un partido de futbol de un torneo veraniego. Bebimos cerveza. a mediante cena me llamo otro amigo diciéndome que había conseguido gratis unas entradas para ver a Loquillo. El concierto se celebraba en una población cercana, a solo diez minutos. Quedamos en que yo pasaría a por él una vez hubiera terminado la cena. Tras la cena cogí mi coche recogía  mi amigo y nos fuimos al concierto. Ya estaba empezado cuando llegamos, pero nos dio igual. Nos gustaba Loquillo pero no éramos incondicionales. Nos pedimos un cuba-litro de cerveza y vimos sin entrar en la marabunta de gente congregada el concierto. Cuando nos íbamos vi a un compañero del colegio que hacía tiempo que no lo veía y nos tomamos una cerveza mientras recordábamos viejos tiempos. No sé porque pensé que lo vería allí porque él si era muy fan. Tras el momento Cuéntame fui a llevar a mi amigo a su casa. Cuando llegábamos a la puerta de su casa recordé que un amigo común organizaba también su fiesta de cumpleaños y bienvenida al verano. Le propuse ir y el aceptó. Cada vez más se alejaba el senderismo sin mi. La fiesta se celebraba en una casa perdida en medio del término municipal de nuestra localidad. Era una casita a medio hacer sobre todo por fuera pero con una piscina impresionante. Como siempre haciendo la casa por el tejado. Pobre España. En la fiesta había una veintena de asistentes de los diferentes sexos. Intentamos intimar con unas chicas muy monas que se estaban bañando, cosa que no le gustó sus novios con lo que nos tocó salir corriendo sin despedirnos. Cuando acababa de dejar a mi amigo en su casa y me disponía a salir de la localidad para volver a la pedanía encontré en una terraza al resto de la primer cumple. Estaban tomándose la penúltima. Paré a saludarlos y terminé quedándome yo también a tomarla. Cuando nos despedíamos ya para volver cada uno a su olivo surgió otro plan. Comprar unos bocatas y comerlos en un mirador con unas vistas preciosas del valle donde nos encontrábamos, cosa que solíamos hacer de vez en cuando. Fuimos a una gasolinera cercana que tenía cafetería 24 horas. Y era el único sitio del contorno donde encontraríamos algo así abierto. Tras reírnos de la cara somnolienta del camarero que nos servía y recoger el pedido hicimos el camino de vuelta. El camino era sinuoso hasta el mirador pero lo hicimos a una velocidad considerable dado nuestra grado de alcohol y gracias a Dios no nos pasó nada. Tras tomarnos los bocatas, alabar el sitio y las vistas y tener un acceso general de risa por nada volvimos a casa. Unos antes y otros después. Yo llegaría el último desde el primer momento había despreciado el piloto que me marcaba la reserva de combustible. Nada más había recorrido una centena cuando el coche se paró, entre convulsiones características. Me maldije y al disponerme a llamar a alguno de mis amigos me dí cuenta de que también me había quedado sin batería en el móvil. Después de todo iba a hacer senderismo…

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