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Ediciones de la Ceniza

Emboscada (2ª parte)

-¿Quién cojones me ha robado mi coche?- gritó el hombre sentado en el sillón orejero.

-No lo sabemos señor. Cuando los mecánicos se dieron cuenta el coche ya estaba fuera del taller.

-Hay que darle una lección a los del taller para que vea la gente que no va a quedar impune ninguna ofensa contra mi persona, contra mi poder.

-Los del taller ya han dicho que le compraran un coche nuevo de un modelo mejor.

-Eso no es suficiente, ante un hecho ejemplar se deben tomar medidas ejemplares.

-Llama a Hilario vamos a hacerles una visita.

 

Ha llegado el  momento de dar el segundo golpe. Chicos estáis preparados. Todos asintieron. Dadme media hora y podéis empezar. El coche lo he guardado en el garaje abandonado de un tipo que nadie podría relacionarlo conmigo. Lo utilizaré para el tercer golpe. El primero ha salido bien nadie me vio, la chica salió ilesa de todos modos había un plan de contingencia por si acaso. Ahora vamos a acometer uno de descrédito. Yo estaré en primera fila para nadie pueda pensar si acaso que yo soy el autor intelectual. Quedé con otro amigo que sirviera de tapadera. Fuimos a uno de los restaurantes del Jefe. Al entrar hice un poco de teatro recriminándole a mi amigo porque me había llevado a un local del tipo que había echado al a calle. Incluso hice un amago de irme. Mi amigo me convenció diciéndome que como era él que el pagaba él elegía sitio donde cenábamos. Al final yo claudiqué. Pedimos una mesa central donde se nos pudiera ver bien. De entrantes pedimos capellán trinchado con tomate, croquetas de bogavante y una tabla de patés. Para cenar yo pedí carrillada y mi amigo entrecot. De bebida para empezar pedimos unas cervezas. Cuando nos habían servido solamente las cervezas empezaron a salir cucarachas de debajo de varias mesas. Indignados la mayoría de los comensales se fueron sin pagar. Esperamos lo justo para no ser los primeros ni los últimos. Salimos y nos fuimos sin pagar aceptando las disculpas del camarero pero dejando clara nuestra indignación ante la plaga de cucarachas. Cuando estábamos a un par de calles le dije a mi amigo que les pegara un toque al resto haber que tal había ido. Habíamos elegido cinco restaurantes propiedad del Jefe para boicotearlos. Un amigo había creado un especie de jaula de plástico del tamaño de una cinta de VHS con apertura remota mediante móvil. Un par de días antes varios amigos habían ido a esos restaurantes y los habían repartido. Ahora ha esperar reacciones.

continuará...

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