El Peso del Pasado II
- No me gusta meterme donde no me llaman pero tus gritos no presagiaban un final feliz. - Y que vamos a hacer ahora? - Bueno gracias al silenciador no se ha hecho mucho ruido. - Pero encontraran el cadáver. - Te vieron entrar con él? - No creo. Espere en el coche a que él viera si había una habitación libre. Cuando llegamos todas las luces de las habitaciones estaban apagadas y no se oían ruidos de teles, radio o música. - Porque habéis venido a un motel de muerte como este? Si por lo que tú me has contado eres una puta de lujo. - Si, este tipo de clientes normalmente suele preferir hoteles de cinco estrellas y restaurantes de lujo, a veces somos mas señoritas de compañía que putas aunque son las menos. La mayoría de veces suelen querer unos preliminares antes del sexo, incluso a veces es un mero formalismo para cumplir con el expediente. Sin embargo con este antes de entrar a la habitación ya me estaba follando, solo hacia diez minutos que me había recogido. - Vamos a ver quien es. Hurgó en la ropa que había en una silla junto a la mesilla de noche. Del bolsillo interno de la americana sacó una cartera negra gastada. Hizo un listado de las pertenencias: mucho dinero, algunas tarjetas, su DNI y su carnet de conducir. - Joder, joder, joder. - Que pasa? Quien es? - La chica le mira asustada, ante las exclamaciones de él. - Es el hermano cabron del jefe del sindicato del crimen. La hemos liado. - Que vamos a hacer? - Primero, hay alguna posibilidad de que tu jefa o lo que sea lo olvide, dé el nombre de otra o alguna cosa así. - Lo dudo. - Entonces debemos llevar al finado a otro sitio para que no lo relacionen contigo, y piensen que el asesinato fue cometido después de dejarte a ti. Cámbiate y recoge todas tus cosas. Intenta vestirlo, mientras yo también voy a cambiarme y a mirar si alguien se ha despertado, cuando vuelva te ayudare a terminar de vestirlo. - Pero no tardes, aunque este muerto no quiero pasar mucho tiempo a solas con este animal.
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